Entrevista con Luciana Cornaglia, presidenta y socia fundadora de EBC Argentina, sobre este movimiento en Latinoamérica.

El programa Futur Sostenible transita en 2026 su octavo año desde que surgió con el objetivo de introducir los valores de la Economía del Bien Común en la educación valenciana. La estrategia creada por Fundació Novessendes y financiada por la Generalitat Valenciana se ha propuesto, entre este año y el siguiente, construir un puente para intercambiar experiencias educativas con Latinoamérica.
Este intercambio se vio reflejado en la jornada de junio pasado en el Jardí Botánic de Valencia, con la comunicación online con Luciana Cornaglia, presidenta de la EBC Argentina, con quien el profesorado asistente pudo interactuar. Y continuará su fortalecimiento con la publicación de un libro dedicado a evidenciar las experiencias educativas en LATAM y en la Comunidad Valenciana en torno a la EBC. Además, esta es la primera de una serie de entrevistas que abordarán la introducción del nuevo paradigma económico en la educación.
Con Luciana hemos conversado días después del encuentro en el Botánic, para profundizar en la situación de la EBC en los diferentes países latinoamericanos y, principalmente, en los sistemas educativos. Luciana es economista, coach ontológica y especialista en gestión de proyectos. Ha trabajado como parte de los equipos directivos en varias empresas y también como consultora externa. Durante los últimos años y hasta la actualidad ha elegido dedicarse a una ONG internacional (Economía del Bien Común) que promueve un nuevo modelo económico y social desempeñando diferentes roles, tanto a nivel nacional, regional como internacional. Luciana continúa a la vez participando de proyectos de consultoría, especialmente en organizaciones con propósito.
Esta entrevista se divide en dos partes: la primera destinada a conocer la realidad de la EBC en Latinoamérica; la segunda, a descubrir experiencias que se están desarrollando en algunas aulas latinoamericanas.
LATINOAMÉRICA Y EL NUEVO PARADIGMA DE LA EBC
‒ ¿Cómo describiría la situación actual de la Economía del Bien Común en Argentina y en América Latina?
‒ Economía del Bien Común viene dando pasos en América Latina desde el 2015 aproximadamente, con experiencias que en ese entonces fueron aisladas en cada país y con diferente grado de adhesión / evolución. Favorecida, en algunos casos, por las visitas de Christian Felber, que generaron entusiasmo e impulso.
A partir de 2020/2021 y gracias a la iniciativa de Consultores que pudimos acceder a la formación de Consultores Especialistas en EBC en Universidad de Valencia, comenzamos a encontrarnos y a desarrollar algunos proyectos conjuntos como región, constituyendo el capítulo continental Latam para la EBC. Esto fue relevante no solo para la región sino también para dar visibilidad dentro del movimiento, de los pasos que se iban dando en este continente.
Actualmente nos encontramos con que sostener el impulso desde el esfuerzo voluntario siempre es desafiante, especialmente en contextos como el latinoamericano donde la realidad social, económica y política no contribuye a crear un marco de certidumbre institucional adecuado. Y donde el acento, en general, está puesto en subsistir.
‒ ¿Qué países de la región considera que han desarrollado experiencias más avanzadas en EBC y por qué?
‒ La EBC tiene actualmente presencia en nueve países de la región: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, República Dominicana, México, Costa Rica, Uruguay, quienes constituimos el Capítulo Continental EBC América Latina.
Las experiencias han sido diversas y han ido variando en intensidad según el país y las circunstancias.
Solo a modo de ejemplo, podemos citar:
- Chile fue pionero en constituir la Asociación EBC en su país allá por el año 2014 y durante esos primeros años tuvo un desempeño interesante, que luego lamentablemente se fue diluyendo.
- En Argentina logramos dar ese paso también recién en el año 2021, si bien sostener la estructura legal funcionando demanda un gran esfuerzo tanto económico como de tiempo. Todo es sostenido por trabajo voluntario. Hubo iniciativas valiosas en diferentes espacios educativos y también políticos.
- Se destaca en Argentina también la participación de EBC en la Diplomatura PINE ofrecida por la Universidad Nacional de Córdoba, que brindó durante 4 años consecutivos esta formación de la cual la EBC ha sido parte activa y que contó también con la participación de Christian Felber como referente en todas sus ediciones.
- Uruguay constituyó un capítulo local a nivel nacional, como parte del impulso regional y también ha generado iniciativas muy valiosas. Merece la pena destacar que una empresa uruguaya es la primera (pionera) en realizar y auditar su Balance del Bien Común en la región, habiendo obtenido puntaje ejemplar.
- En Colombia también contamos con experiencias significativas, tanto en el ámbito empresarial como en el educativo universitario.
Actualmente nos hemos reencontrado como capítulo continental para el desarrollo e implementación de un proyecto en el cual estamos depositando gran expectativa e ilusión para motorizar la EBC en la región: se trata de la conformación de un grupo peer de empresas para aplicar el Balance del Bien Común en su nueva versión 5.2. Está teniendo muy buena repercusión y confiamos en atraer no solo empresas sino también profesionales que se sienten atraídos por la propuesta de la EBC.
Es un ejemplo valioso de colaboración dentro del movimiento, ya que para que este proyecto sea posible, hemos recibido una donación de dinero de EBC España, a la que estamos profundamente agradecidos.
‒ ¿Qué diferencias encuentra entre la implementación de la EBC en Europa y en América Latina?
‒ Creo que la principal diferencia radica en lo que podríamos llamar “el punto de partida”. Más allá de las particularidades de cada país, es claro que América Latina como región aún atraviesa desafíos grandes en cuestiones vinculadas a la estabilidad institucional y democrática, política, económica y social. Con una economía informal que en promedio es del 50% y niveles de pobreza que van entre el 30 y el 60%, la prioridad es la subsistencia. Esto aplica no solo a las personas y las familias sino también a las empresas y organizaciones.
En este contexto se hace un tanto difícil encontrar espacios para impulsar las nuevas economías, aún siendo conscientes de que es indispensable más que nunca. Por otro lado, en los ámbitos donde es posible compartir la propuesta de la EBC, emerge con fuerza la idea de que para que sea una realidad es necesario el involucramiento de todas las partes interesadas, en particular del sector público. Para que la EBC trascienda y genere impacto en el tiempo, me gusta pensarla como un rompecabezas en el que cada pieza es clave para el resultado final.
SINERGIA CON OTROS MODELOS ALTERNATIVOS
‒ ¿Cómo dialoga la EBC con otras corrientes latinoamericanas como la economía social, la economía solidaria o el cooperativismo?
‒ Existe una afinidad natural entre estas economías y la economía del bien común, especialmente por los valores que las sustentan. En particular, vemos una oportunidad valiosa de contribución y colaboración con el cooperativismo, entendido como la tipología societaria que mejor refleja lo que se propone desde la EBC. También considerando que nuestro Balance puede ser usado por todo tipo de organizaciones (con y sin fines de lucro, públicas, privadas, cooperativas, etc.).
Durante el mes de Julio, hemos sido invitados a participar del IV Convención Internacional de Cooperativismo y Economía Social en Honduras https://ciceshn.com/ y la EBC tendrá un lugar destacado en la agenda, dentro de la sección de Economías Transformadoras.
También podemos compartir con mucho entusiasmo que una de las Cooperativas más grandes de dicho país está dando sus primeros pasos en realizar el Balance del Bien Común. Ojalá se transforme en el puntapié inicial para que más cooperativas decidan aplicar nuestras herramientas y potenciar así la sinergia entre ambos enfoques.
‒ ¿Podría compartir alguna experiencia o caso de éxito en Argentina que refleje el impacto de la EBC?
‒ Más allá de las iniciativas o proyectos promovidos internamente desde la EBC, nos parece valioso destacar experiencias que van más allá de lo que impulsamos, dando cuenta de que la semilla de la EBC se va esparciendo y algunos brotes comienzan a aparecer muchas veces en ámbitos que nos sorprenden gratamente:
Además de las variadas experiencias en el ámbito educativo, fruto de la iniciativa de docentes comprometidos que valoran la propuesta de la EBC, podemos destacar un par de iniciativas desde el sector político: un Municipio de la provincia de Buenos Aires que promulgó una Ordenanza para declarar la Economía del Bien Común de interés general y un proyecto de Ley Provincial en Santa Fe, que busca promover e implementar la EBC en todos los Municipios de dicha provincia (aún no ha tenido tratamiento parlamentario). En ambos casos fueron personas del ámbito político quienes se acercaron voluntariamente a la EBC a solicitar acompañamiento para la redacción y curaduría de dichos proyectos.
LA EBC EN LA EDUCACIÓN LATINOAMERICANA
‒ ¿Por qué considera importante incorporar la Economía del Bien Común en los sistemas educativos?
‒ En lo personal, considero que entre todas las múltiples crisis que estamos atravesando como sociedad, una de las más graves es la crisis de valores, de sentido y de ética. Desde ese punto de vista, incorporar propuestas como la de la EBC en espacios educativos, que hacen foco justamente en una economía centrada en valores, es crucial. Sumado a ello y ya pensando en ámbitos educativos de nivel superior, también resulta indispensable difundir y dar a conocer todas las nuevas alternativas que hoy existen.
‒ ¿Existen actualmente escuelas, universidades o centros educativos en América Latina que trabajen explícitamente con los principios de la EBC?
‒ Del relevamiento realizado para este proyecto, nos hemos encontrado principalmente con iniciativas promovidas por los docentes, pero que no cuentan aún con el respaldo formal / institucional de los establecimientos educativos para incluir de manera permanente la EBC en los programas formativos. Generalmente se trabaja la propuesta de la EBC articulada con otras nuevas economías, en materias de tipo optativas o complementarias.
Ahora que se ha traducido material educativo de la EBC al idioma español y en vistas de la formación que se ofrecerá a docentes antes de fin de año, ojalá sea un hito que habilite nuevas conversaciones en los espacios educativos y nos abran nuevas puertas para introducir con mayor firmeza estos contenidos.
‒ ¿Cómo reaccionan los estudiantes cuando conocen estas propuestas económicas alternativas?
‒ En general, la reacción es de sorpresa y de entusiasmo. Creo que también, es de esperanza. Me ha tocado participar en una clase hace poco, de estudiantes de ingeniería del último año, en la cual tuve la oportunidad de presentar la propuesta de la EBC y me quedaron resonando dos cosas:
- El entusiasmo con el cual se dedicaron a completar la versión resumida del Balance del Bien Común en una actividad práctica que propusimos.
- Una pregunta que hicieron al final: «¿Por qué estas propuestas y estas herramientas no se conocen más?»
‒ Si tuviera la oportunidad de introducir una sola transformación en la educación latinoamericana inspirada en la Economía del Bien Común, ¿cuál sería?
‒ Difícil resumir en pocas palabras, pero creo que lo esencial es partir de la definición correcta de economía y a partir de allí, inspirar desde una economía centrada en valores y en el florecimiento de las personas.
Ejemplos de experiencias educativas con la Economía del Bien Común en Latinoamérica
“Las experiencias relevadas muestran que la incorporación de la Economía del Bien Común (EBC) en América Latina se encuentra aún en una etapa emergente, impulsada principalmente por iniciativas docentes que buscan complementar los enfoques económicos tradicionales con perspectivas centradas en la sostenibilidad, la cooperación, la justicia social y el bienestar colectivo”, explica Luciana. Aunque se desarrollan en contextos institucionales diversos, señala, las experiencias comparten una característica común: “la búsqueda de metodologías participativas que permitan a los estudiantes conectar los conceptos de la EBC con problemáticas reales de sus comunidades y futuros ámbitos profesionales”.
A continuación, precisa algunos ejemplos por niveles educativos:
‒ Experiencias en educación secundaria:
‒ Las iniciativas identificadas en el nivel secundario se caracterizan por una fuerte orientación hacia la formación ciudadana, el pensamiento crítico y el desarrollo de proyectos con impacto social.
En Argentina, Carolina Villanueva, docente de la ESRN San Esteban de San Carlos de Bariloche, incorporó herramientas de la EBC en proyectos interdisciplinarios vinculados con economía, ciudadanía y sostenibilidad. Entre las actividades desarrolladas se destacan la participación de estudiantes en modelos de Naciones Unidas y la creación de microemprendimientos escolares evaluados mediante criterios de la Matriz del Bien Común. La propuesta integró además otros enfoques de nuevas economías, como la Economía del Donut, la economía circular, la economía feminista y el Sistema B. Según la docente, estas experiencias favorecieron altos niveles de involucramiento estudiantil y permitieron abordar problemáticas sociales desde perspectivas colaborativas y transformadoras.
También en Bariloche, Marcela Cabral, docente del Colegio Don Bosco, incorporó contenidos relacionados con la Economía Social y Solidaria y la EBC en espacios curriculares vinculados a economía y ciudadanía. La experiencia puso especial énfasis en la cooperación, la solidaridad y el análisis crítico de los modelos económicos vigentes, promoviendo entre los estudiantes reflexiones sobre el sentido social de la actividad económica y el papel de las organizaciones en la construcción del bien común.
Por su parte, Carlos Viale desarrolló una experiencia en la Escuela Aurora, de pedagogía Waldorf, trabajando con estudiantes de cuarto año sobre conceptos vinculados a cooperación, éxito, trabajo y organización económica. La propuesta permitió a los jóvenes descubrir que muchos de los valores que consideraban importantes —como la colaboración, el respeto y la sostenibilidad— también pueden constituir la base de modelos económicos concretos y sistematizados, generando una recepción muy favorable.
En conjunto, las experiencias secundarias muestran que la EBC ofrece herramientas especialmente valiosas para fortalecer competencias ciudadanas, promover el pensamiento sistémico y generar espacios de reflexión sobre los desafíos sociales, ambientales y económicos contemporáneos.
‒ Experiencias en educación universitaria:
La mayoría de las experiencias relevadas se desarrollan en instituciones universitarias, donde la EBC ha sido incorporada tanto en carreras de ciencias económicas y administración como en ámbitos vinculados a la ingeniería, el trabajo social y la sostenibilidad.
En la Universidad de Buenos Aires, Renée Carrelo incorporó herramientas de la EBC en el Seminario de Integración y Aplicación de la Licenciatura en Administración. Los estudiantes trabajaron como equipos de consultoría realizando diagnósticos organizacionales en empresas reales mediante el Diagnóstico Rápido y los manuales para la elaboración del Balance del Bien Común. La experiencia permitió vincular contenidos académicos con situaciones profesionales concretas, al tiempo que acercó a los estudiantes a modelos alternativos de gestión empresarial.
En la Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Córdoba, Natalia Ríos incorporó la EBC dentro de la materia electiva “Sustentabilidad y Nuevas Economías” de Ingeniería Industrial. A través de metodologías transmedia, estudios de caso y actividades colaborativas, los estudiantes analizaron organizaciones desde perspectivas de sostenibilidad y triple impacto. La experiencia mostró una elevada participación estudiantil y motivó posteriormente el desarrollo de tesis y proyectos profesionales relacionados con nuevas economías.
En la Universidad Católica de Córdoba, la EBC fue incorporada dentro de espacios formativos vinculados a administración y gestión organizacional mediante clases invertidas, proyectos aplicados y participación de empresarios invitados. Los estudiantes trabajaron sobre herramientas de evaluación organizacional y analizaron experiencias empresariales concretas orientadas al bien común, destacándose la valoración positiva de los aprendizajes vinculados a la sostenibilidad y la ética empresarial.
Asimismo, Carlos Viale introdujo contenidos de EBC en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, dentro de la asignatura “Ética, Desarrollo Personal, Responsabilidad Social y Profesional”. Allí el Balance del Bien Común fue utilizado como herramienta para discutir el rol ético de los futuros profesionales y analizar las implicancias sociales y ambientales de las decisiones organizacionales.
En Chile, Paulina Guerra Rivera desarrolló un espacio electivo en la Universidad de Los Lagos centrado en la Economía del Bien Común y el Balance del Bien Común. La experiencia evidenció un creciente interés estudiantil y puso de manifiesto el potencial de la EBC para articular debates sobre sostenibilidad, responsabilidad social y transformación económica. También en Chile, Natalia Gárate contribuyó a la difusión y sensibilización de estos enfoques dentro del ámbito universitario, fortaleciendo la visibilidad de las economías transformadoras en espacios académicos.
En Uruguay, Mariné Villalba Vispo, de la Universidad de Montevideo, incorporó la EBC en un Seminario de Introducción a las Nuevas Economías. La propuesta combinó fundamentos conceptuales con el análisis de casos reales, incluyendo la participación de referentes empresariales que compartieron experiencias de elaboración del Balance del Bien Común. Los estudiantes destacaron especialmente la posibilidad de conocer organizaciones que integran criterios sociales, ambientales y económicos en sus procesos de gestión.
También en Uruguay, docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República incorporaron contenidos de EBC en el curso electivo Gestión de Procesos en la Industria. Los estudiantes aplicaron la Matriz del Bien Común para analizar organizaciones reales y contrastar los indicadores tradicionales de desempeño con variables relacionadas con dignidad humana, justicia social, sostenibilidad ecológica y transparencia. La experiencia permitió ampliar la mirada habitual de la formación ingenieril e introducir reflexiones sobre el propósito social de las organizaciones y el papel de la tecnología en la construcción de modelos productivos más sostenibles.
En Colombia, Rosenberg Pavón, docente de la Universidad Antonio José Camacho, incorporó desde 2021 contenidos de EBC en asignaturas de Historia, Constitución y Economía Solidaria de la carrera de Trabajo Social. Utilizando el libro de Christian Felber, el Balance del Bien Común, la Matriz EBC 5.0, herramientas de banca democrática y finanzas éticas, la propuesta se orientó a estudiantes provenientes de contextos sociales vulnerables. Según el docente, los contenidos fueron especialmente valorados por su aplicabilidad práctica en emprendimientos locales y por ofrecer alternativas frente a problemáticas como la exclusión financiera, la informalidad económica y los mecanismos de crédito abusivo.